lunes, 3 de diciembre de 2018

En un lugar no muy lejano...

La señora impaciencia era una mujer oronda, sin vergüenzas, que aullaba a la luna cuando no estaba a solas.
El señor impaciente era un hombre escuálido, gruñón, sin pelos en la lengua, que leía el periódico en el porche escaso de su casa.
Vivían en un don nadie, habitado por cualesquieras desdeñosos y con aires de grandeza.
Ellos simplemente contemplaban desde ese lugar lejano por si acaso les veían.
A veces doña impaciencia enseñaba con desdén sus nalgas al viento,por si acaso en ese viento, otros ojos, que no los de su marido, estaban atentos en ese momento.
Él , como si nada, ojeaba su periódico despreocupado como si eso no ocurriera. Ya estaba acostumbrado a sus" impertinencias adolescentes"- Gruñía él.
Ella todavía juguetona, soñaba con otro lugar desorbitado: Un burdel de los 50 lleno de babosos borrachos pero sedientos de grandes carnes.
Pero así se sucedieron los días , en silencio , con "aquellos, los de aquel lugar "- Gruñía él, a lo lejos. 
Y cuando quisieron darse  cuenta ya estaban viejos, y ya no podían leer y ya no podían bailar , y ya no podían hacer ver que no veían...

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